
La Cueva del Mohán: donde el agua guarda sus secretos
Un rincón emblemático de Hidroprado, al que se llega en lancha, entre paredes de roca y paisaje imponente. La Cueva del Mohán combina naturaleza y leyenda, y es una parada obligada para quienes quieren conocer el lado más misterioso y bonito del embalse.
Aquí entre nos, este paseo es de los que no se pueden ir sin hacer. Uno sale en lancha, el agua va tranquila, y cuando se va arrimando a la Cueva del Mohán el paisaje se pone serio, como si la misma montaña estuviera cuidando el lugar. La cueva es bonita por naturaleza, pero lo que la vuelve especial es lo que se siente al llegar.

A Don Pedro le han contado esa historia toda la vida: que el Mohán es el guardián del agua, el que cuida el río y el monte, y que a la naturaleza se le entra con respeto. Y mire que eso es lo que más me gusta de este plan, que no es solo venir a tomarse una foto. Es quedarse un ratico en silencio, mirar esa roca, escuchar el agua, y acordarse de que lo más valioso aquí es cuidar lo que nos da vida.
Si el día está bueno, se combina con otros puntos bien bonitos por el embalse, y queda un paseo completo. Pero por lo menos, la Cueva del Mohán, esa sí tiene que ir en la lista. Aquí el que la visita se lleva cuento pa’ rato y un recuerdo de esos que se quedan.




